HUELVA
Era un día de verano, caluroso y monótono. A pasar una gasolinera vio a una anciana de pie en el andén, a modo de autoestopista. Como iba bien de tiempo decidió parar a recogerla. Así, emprendieron juntos el camino hacia el pueblo de la señora, que pillaba de camino al pueblo de destino del camionero. Al llegar a un punto de la carretera, en una curva pronunciada, la anciana advierte : Tenga cuidado aquí, que fue donde mi hija y yo nos matamos. Al girar la cabeza el camionero, la anciana ha desaparecido.
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