CÓRDOBA

 

Ésta es quizá una de las leyendas más sensibles que existen en la Ciudad, hay dos versiones de la misma.

La primera, comentada por la reverenda madre priora, explica que Jesús Nazareno acostumbraba visitar a varias de sus esposas, preferentemente a una hermana que estaba en la Encarnación y a una de Santa Catalina. Ocasionalmente el Hijo de Dios, aparecía en el huerto del convento y sentado bajo un olivo platicaba con sus predilectas. Cuando cayó enferma la hermana de Santa Catalina, que era considerada virtuosísima, el Nazareno fue a visitarla pero cuando se marchaba empezó a llover, entonces la enferma le enredó su rebozo que apareció al día siguiente sobre los hombros de la imagen colocada en un nicho de la iglesia.

 

 Catedral de Córdoba

 

La segunda y más tierna, narra cómo una monja cada noche entraba a la iglesia y se postraba a los pies de la imagen. Siempre llevaba grandes ramos de rosas y encendía velas benditas, en la oscuridad y tranquilidad del templo la monja alzaba sus plegarias y renovaba su juramento de amor.

Las platicas entre Jesús y su esposa permanecieron ignoradas durante treinta años repitiéndose noche a noche la misma escena. Una mañana la religiosa agotada por los sacrificios y ayunos, cayó enferma de una dolencia que no le permitía levantarse, al ver que no podía ir a la iglesia para realizar su cometido invocó a Jesús de esta forma:

Señor: si pudiera verte, ¡que feliz fuera!

quiero mirarte un momento,

mirarte ¡y quedarme muerta!

La monja apenas había terminado de decir estas palabras cuando la celda se iluminó con una luz sobrenatural y del muro surgió la figura de Jesús quien le dijo que venía a acompañarla, en esos momentos empezó a llover con fuerza. Cuando Jesús decidió retirarse la monja dijo:

Señor no salgas

¿Como ha de mojar la lluvia tu sacrosanta cabeza?

Nada tengo que ofrecerte,

mira cuán pobre es tu sierva;

pero toma este rebozo

de mi santo amor en prenda,

y que te envuelva y te cubra

mientras bajas a la iglesia.

Cuando las otras hermanas despertaron y se dirigían a la iglesia entraron a la celda de la monja encontrándola muerta, mientras su cuerpo despedía un aroma a rosas y un leve resplandor sobrehumano, en esos momentos entró el sacristán con la noticia de que, dentro de su nicho, el Nazareno tenía sobre los hombros el rebozo de la hermana muerta. Desde entonces la imagen es venerada celebrando su fiesta el primer viernes de marzo, así como es costumbre rezarle a la imagen pidiendo un milagro o ayuda derivándose de esto la siguiente frase:

Si ante el Señor del Rebozo

treinta y tres credos se reza,

de tres gracias que le piden

una gracia nunca niega...

Actualmente la imagen del Señor del Rebozo se venera en la Iglesia de Santo Domingo.

 

mezquita

 

OTRA LEYENDA

La ciudad de Córdoba en el estado de Veracruz, se fundó el 25 de Abril de 1618, sobre una loma conocida en el siglo XVI como Huilango, toma su nombre del Virrey Don Diego Fernández de Córdoba quien otorgó el permiso para la fundación.

En esta ciudad, cierto día apareció una mujer de gran belleza, nadie sabía de su origen y mucho menos su final, lo cierto es que nunca envejecía a pesar de los años. Para la mayoría la Mulata era una bruja, que había hecho pacto con el diablo quien la visitaba por las noches ya que muchos aseguraban que pasando las doce de la noche, salía de su casa a través de las rendijas de puertas y ventanas, una extraña luz pareciendo que había un incendio en el interior.

Desde la primera vez que fue vista, muchos hombres se disputaron su amor sin obtener resultado suponiendo que su único dueño era Satanás. Contrario a esto, la Mulata frecuentaba los sacramentos, hacía obras de caridad y todo aquél que necesitaba su ayuda era escuchado y complacido, sin importar castas o situación económica ya que era abogada en casos desesperados, acudían a ella por lo regular muchachas sin novio, mujeres de edad madura y alguna otra que, por cuestiones físicas, iban perdiendo la esperanza del matrimonio, así como desempleados entre muchos otros.

Una más de sus virtudes era el manejo de la ubicuidad, ya que en cierta ocasión fue vista el mismo día en México y en Córdoba, pero lo común era encontrarla en una cueva. Tanta era la fama de esta mujer que en cierta ocasión llegó presa a la Santa Inquisición, de la cual escapó, sin que nadie supiera cómo, algunos aseguraron que su captura se debió, no porque fuera bruja o hechicera, sino por la simple razón de que poseía diez grandes barriles de barro llenos de polvo de oro.

Pasado el tiempo y ya olvidado este caso, llegó nuevamente el rumor de que había sido capturada y que en el próximo Auto de Fe, saldría con San Benito y vela verde. La ciudad quedó asombrada al enterarse de que había escapado y voló hasta Manila, en Filipinas, ayudada por el mismo diablo quien le abrió la reja. La verdad de los hechos es que el carcelero entró al calabozo en el que se encontraba la supuesta bruja y quedó sorprendido al ver que en uno de los muros, la Mulata había pintado con carbón un velero, ésta le preguntó:

Córdoba

-¿Qué le falta a ese navío?

-¡A ese barco únicamente le hace falta navegar!¡Es perfecto!

-Pues si quieres navegará y muy lejos.

-¡Cómo!¿A ver?

-Así- dijo la Mulata y saltó al velero que al principio iba lento y después rápido desapareciendo con la bella mujer, por uno de los rincones del calabozo.

 

                                                                                                                 

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