| LEYENDA
DE LA FUNDACIÓN DE ABDERA (ALMERÍA) EN LA MITOLOGÍA
"... Fue la octava misión que a Hércules confió su primo,
la de llevar a Micenas las yeguas del Tracio Diomedes. Era éste hijo de Ares y señor de
los bistones, pueblo extraordinariamente belicoso. Poseía unas yeguas tan salvajes y
vigorosas, que había que tenerlas atadas a pesebres de hierro con cadenas del mismo
metal. Su comida no era avena, sino la carne de los extranjeros que tenían la desgracia
de entrar en la ciudad.

Al llegar
Hércules, su primera acción fue dirgirse al monarca inhumano y echarlo a sus propias
yeguas después de haber vencido a los tres guardianes que vigilaban los pesebres. Aquel
alimento amansó a las fieras y él pudo conducirlas a la orilla del mar; pero los
bistones acudieron armados, por lo que Hércules tuvo de volverse para hacerles frente y
luchar contra ellos, para lo cual confió la vigilancia de los animales a Abdero, favorito
y compañero suyo, hijo de Hermes.

Alejado
el héroe, volvió a despertarse el apetito de carne humana en las bestias y cuando
Hércules regresó, después de haber puesto en fuga a los bistones, encontró el cuerpo
de su amigo desgarrado por las yeguas.
Después
de llorar al muerto y fundar en su honor la ciudad de Adbera, volvió a reducir a éstas y
llegó con ellas felizmente a presencia de Euristeo, el cual las consagró a Hera..."

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